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LUDUS-PATHIA
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Preguntas
Frecuentes
- ¿Qué es el
Juego Patológico o Ludopatía?
- ¿Cuáles son
los factores de riesgo y protectores?
- ¿Qué
tipos de tratamientos existen?
- ¿Cuál es el
tratamiento más efectivo?
- ¿El Jugador
Patológico o ludópata
se cura?
- ¿Cuáles
son las consecuencias del Juego Patológico o Ludopatía?
- ¿Qué hacer
si tengo problemas con el Juego Patológico?
Es importante tener un concepto claro y
sencillo para poder describir lo que es y no es este comportamiento
problemático.
La ludopatía No es un vicio, No es un
pecado, No es propio de personas débiles, negativas, “sin personalidad” ni
tampoco de personas con mucho tiempo libre. La ludopatía o juego patológico es
considerado un problema psicológico que afecta diversos aspectos de la vida
(personal, familiar, laboral, social y económica).
La persona afecta su capacidad para poder
autocontrolarse y le es difícil decir No siendo incapaz de aplazar el impulso o
deseo por jugar.
Con frecuencia un familiar o las personas
más cercanas van detectando los cambios en su estado de ánimo (irritabilidad,
mal humor, poca tolerancia, preocupación intensa, ansiedad, insomnio, etc.)
No necesariamente aquella persona con un
diagnóstico de ludopatía acude diariamente y a toda sala de juego que encuentra
a su paso, sino más bien por lo general fija su atención en una o dos y puede
acudir solo fines de semana, veces por semana, veces al mes. Según la Asociación
Americana de Psiquiatría (APA, 1995) el comportamiento de juego desadaptativo
será caracterizado por lo menos por cinco o más de los siguientes criterios:
-
Preocupación por el juego (ej.,
preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, compensar ventajas
entre competidores o planificar la próxima aventura, o pensar formas de
conseguir dinero con el que jugar).
-
Necesidad de jugar con cantidades
crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
-
Fracaso repetido de los esfuerzos
para controlar, interrumpir o detener el juego.
-
Inquietud o irritabilidad cuando intenta
interrumpir o detener el juego.
-
El juego se utiliza como estrategia para
escapar de los problemas o para aliviar la disforia (p.ej., sentimientos de
desesperanza, culpa, ansiedad, depresión).
-
Después de perder dinero en el juego, se
vuelve otro día para intentar recuperarlo (tratando de 'cazar' las propias
pérdidas).
-
Se engaña a los miembros de la familia,
terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el
juego.
-
Se cometen actos ilegales, como
falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para financiar el juego.
-
Se han arriesgado o perdido relaciones
interpersonales significativas, trabajo, pareja y oportunidades educativas o
profesionales debido al juego.
-
Se confía en que los demás proporcionen
dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.
Cuando hablamos de factores de riesgo y
protección nos referimos a características de personalidad, a una situación en
particular o al contexto social que pueda incrementar la probabilidad de jugar y
generar problemas a futuro.
Por ejemplo la alta proliferación o exceso
de salas de juego que encontramos en las avenidas, calles y distritos del Perú
es un factor de riesgo, están disponibles para todo público incluyendo jóvenes
adolescentes, adultos mayores, etc., como única fuente de diversión y
adquisición de dinero fácil.
Tener mucho tiempo libre, poca tolerancia al
aburrimiento, insuficientes alternativas de diversión, contar con familiares que
tengan el hábito de jugar, darle mucho valor al dinero… ¿serán también factores
de riesgo?
No saber organizar mi dinero, buscar la
inmediatez, escasas estrategias de afrontamiento ¿podrían ser también factores
de riesgo?, la respuesta es Si.
Por lo contrario, un factor de protección
será toda aquella situación, contexto o característica de personalidad que
disminuirá la probabilidad de un riesgo, por ejemplo saber aplazar los impulsos,
poder decidir que es beneficioso para mi (autocontrol), ser autoorganizado/a,
poder encontrar muchas otras alternativas de diversión que el juego, etc.,
Es importante destacar el rol protector o de
riesgo que puede tener la familia en la prevención de esta conducta
problemática.
En el Perú, son insuficientes los
tratamientos especializados en ludopatía. La mayoría de casos son abordados
desde la perspectiva del drogodependiente bajo una modalidad de internamiento
dejando de lado la función del familiar.
Otro tipo de abordaje es el
médico-psiquiátrico dejando de lado la intervención psicológica.
En la actualidad países como España
presentan la efectividad de programas de tipo ambulatorio, ofreciéndole un rol
importante al acompañante, es decir a aquella persona que esta dispuesta ayudar
al jugador/a, que por lo general son los familiares.
En nuestro país
www.ludopatia.consultoria-psicologica.com
consolidado como el primer portal de juego patológico del Perú, cuenta con la
adaptación de un programa español a nuestra realidad peruana de tipo
ambulatorio, con énfasis en el abordaje familiar.
Hablar de la efectividad de un
tratamiento tiene que ver con múltiples factores desde la estructura,
organización del programa, estilo del terapeuta hasta con la adherencia o nivel
de motivación de la persona que juega y el familiar que apoya.
Durante el proceso de cambio y de
tratamiento son frecuentes los abandonos, las recaídas, la frustración del
familiar al no ver avances, sin embargo, las intervenciones irán dirigidas a
potenciar habilidades y capacidades propias que se vieron afectadas por el
juego, se ofrecerán indicaciones, tareas, estrategias a realizar, es decir
proporcionar un rol activo y de compromiso de la persona el cual garantizará un
porcentaje muy alto de efectividad de un programa.
Si. La persona luego de haber
pasado por un proceso real y honesto de cambio puede llegar a rehabilitar sus
capacidades, entre ellas su capacidad de autocontrol y otros comportamientos
afectados por el juego.
En consulta escuchamos una frase
muy clásica: “Déjate ayudar, acepta la ayuda de los demás aprendiendo a
escuchar”. No solo observaremos los cambios en el o ella sino también en su
entorno familiar, veremos como se empieza a ajustar y reanudar la comunicación y
la confianza. No es un procesos mágico ni inmediato, pues así como empezó a
jugar y adquirir comportamientos, formas de pensar distorsionadas producto del
juego, lo mismo ocurrirá en el procesos de des – aprendizaje para dejar de
jugar.
Por lo tanto estamos concluyendo
que es un problema reversible del cual la persona puede rehabilitarse.
Los jugadores patológicos tienden a tener una serie de problemas en distintas
áreas de su vida a causa del juego. Estas consecuencias son las siguientes:
-
Psicopatológicas: En el ámbito personal la persona presenta tristeza,
ansiedad, depresión, irritabilidad.
-
Familiares: En el entorno familiar y de pareja empieza ha existir una
desatención familiar, falta de comunicación, alteraciones en la sexualidad,
etc.
-
Laborales/
Académicas: En la situación laboral u académica disminuye su rendimiento en
el trabajo, desmotivación, faltas injustificadas, lo que puede propiciara el
abandono del trabajo u estudios, despidos, etc.
-
Sociales: En el entorno social hay desatención de las amistades, disminución
de las actividades de ocio, pérdida de relaciones significativas, etc.
-
Consumo
de sustancias: En algunos casos uso y abuso de tabaco, alcohol, cocaína
entre otras sustancias psicoactivas.
-
Legales: En las relaciones con la justicia, frecuentemente problemas a por
motivos de estafas, robos y otras actividades delictivas.
-
Económicas: En el plano económico hay deudas y problemas de dinero
relacionadas al juego.
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principio
¿Qué hacer
si tengo problemas con el Juego Patológico?
Si existen indicios razonables de juego patológico, acudir a profesionales
especializados en el tema.
-
Es difícil que un ludópata pueda dejar de jugar sin recibir ayuda, por mucha
fuerza de voluntad que tenga o declare tener.
-
Muy pocas veces la ludopatía tiene una sola causa o circunstancia que la
genere, por lo que requiere de la intervención de especialistas.
-
Es frecuente que el ludópata tenga ciertas características de personalidad
inmadura, miedos, sentimientos de inferioridad y falta de responsabilidad.
-
La familia debe entender que se trata de una enfermedad y asumir la
responsabilidad de acompañar y ayudar al paciente en el proceso de
tratamiento.
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